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Se dice que las piedras preciosas guardan grandes poderes en su interior y que son capaces de transmitir energía, calma, bienestar, optimismo…. Ayudan a mejorar el ánimo y el cuerpo, a tomar decisiones, a atrapar el amor. Se dice también que, algunas piedras, pueden promover la salud y el bienestar y otras, por el contrario, transmitir el mal de ojo. ¿Qué puede haber de cierto en todas estas creencias? Hace más de 5000 años, la medicina tradicional china, como la india, ya utilizaba las gemas como herramienta de curación y, algunas piedras, eran ya consideradas mágicas por sus efectos esotéricos.

Son muchas las culturas que han usado piedras  preciosas como fetiche curativo o símbolo religioso: desde los hechiceros aborígenes australianos,  que las usaban como símbolo de poder, hasta los monjes taoístas, que ingerían polvo de jade para convertirse en inmortales, pasando por las culturas egipcias, babilónicas, asirias o los indios americanos.

Amatista, calma las emociones, favorece la claridad de pensamiento y ayuda a alcanzar la sabiduría. La amatista es una piedra de la mente, trae calma y claridad,

Los antiguos griegos atribuyeron una serie de propiedades a los cristales y muchos nombres que usamos hoy en día son de origen griego. La palabra “cristal” proviene de la palabra griega que significa hielo, ya que se creía que el cuarzo transparente era agua que se había congelado tan profundamente que siempre se mantendría sólida. La palabra amatista significa “no borracho” y se usó como amuleto para evitar la embriaguez y la resaca. Los marineros griegos también llevaban una variedad de amuletos para mantenerlos a salvo en el mar. Jade fue una de las rocas más apreciadas en la antigua China y algunos caracteres escritos en chino representan cuentas de jade. Los instrumentos musicales en forma de campanas se hicieron de jade y alrededor de 1000 años atrás, los emperadores chinos a veces se enterraban en armadura de jade.

Hay entierros con máscaras de jade del mismo período en México. Jade fue reconocida como una piedra que puede curar los riñones tanto en China como en América del Sur. Más recientemente, hace unos 250 años, los maoríes de Nueva Zelanda usaban colgantes de jade que representaban los espíritus de los ancestros, que se transmitieron de generación en generación a través de la línea masculina. La tradición de las piedras verdes para dar suerte continúa en algunas partes de Nueva Zelanda hasta nuestros días. En Europa, desde el siglo XI hasta el Renacimiento, varios tratados médicos aparecieron mostrando información sobre las virtudes de las piedras preciosas y semipreciosas en el tratamiento de ciertas dolencias. Por lo general, las piedras se usaban junto con los remedios hechos de hierbas. Durante el Renacimiento, la tradición de usar piedras preciosas en la curación todavía se aceptaba.

Piedras preciosas de color

El mejor compendio sobre las tradiciones de las piedras preciosas es, sin duda la que George Frederick Kunz menciona en su libro The Curious Lore of Precious Stones (La curiosa tradición de las piedras preciosas), publicado en 1913. Pero Kunz no era el místico adorador de cristales. En todo caso, fue el gemólogo líder de su época y, en su papel de experto permanente  en piedras preciosas de Tiffany & Co. en Nueva York, contribuyó a crear el mercado moderno de las piedras preciosas de color. También fue práctico al reunir algunas de las más grandes colecciones de piedras preciosas de color, incluida la famosa colección J.P. Morgan-Tiffany, que actualmente se encuentra en el Museo de Historia Natural de los Estados Unidos.

Kunz creía que podemos aprender mucho al estudiar las formas en que las diferentes culturas utilizaban las piedras preciosas y las creencias que las personas de distintas épocas tenían en relación a las piedras raras. Sin embargo, para Kunz, este estudio no sólo despertaba una curiosidad sociológica, sino que era una forma de aprender sobre las piedras preciosas: «Muchas de estas ideas pueden parecernos bastante extrañas ahora, y aún así, cuando las analizamos encontramos que tienen sus raíces tanto en una cualidad intrínseca de las piedras como también en una apreciación instintiva de su significado simbólico».

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